Su peso actual es de 50 kg. El cambio radical la ha dejado tan débil que ahora se ve obligada a ingerir 3.500 calorías diarias para no correr peligro de muerte. “Pensé que la operación sería la respuesta a todos mis problemas”, explica al diario inglés The Sun, “pero no pensé que me cambiaría de esta manera. Si dejo de comer altas cantidades de calorías y alimentos grasientos mi peso se desploma. A pesar de que pueda sonar bien, la enorme cantidad de comida me hace sentir mal, me siento constantemente enferma y agotada”.
Además de las grandes cantidades de comida que debe tomar al día, Gemma se ve obligada a ingerir 10 pastillas de vitaminas al día. “Me siento destruida todo el tiempo y ni siquiera puedo ir a por mis hijos al colegio, por ellos me operé y ahora no tengo energías para cuidar de ellos.”

No hay comentarios:
Publicar un comentario