El líder de Corea del Norte Kim Jong Un salvó a uno de sus condenados a muerte, Kim Chol, de morir ahorcado... para matarlo con un mortero en su lugar. Lo obligó a esperar en una localización determinada y ordenó que fuera disparado para que volara por los aires "para que no quedara ni rastro suyo, ni el pelo". El crimen perpetrado por el deceso Kim Chol, alto cargo del ejército norcoreano, había sido la inenarrable acción de beber alcohol durante el periodo impuesto de luto por la muerte de su padre, Kim Jong Il. Poco después, en cuanto el hijo de éste ascendió al poder para perpetuar la férrea dictadura de su padre, estaba siendo desintegrado sobre un lugar marcado para que el mortero arcertara.

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